Al fin, el pasado sábado, salí con la Bicha. Fueron unos 300 km, desde Alcantarilla hasta los Collados de La Sagra, previo paso por la carretera (divertida) a Santiago de la Espada desde La Puebla de Don Fadrique en busca y captura del primer grupo. Pero vayamos por partes:
Primero, y como rezan las normas del buen motero duro y aguerrido: ¡Madrugón! Nada más y nada menos que a las 7:15 que sonó el despertador. Claro que esto no es nada si estás toda la semana levantándote a las 5 para ir a trabajar. ¡¡Pero es que he estado de tardes!! Ahí van unas fotos. El despertar de la Bicha y la llegada a la gasolinera del Sanje en busca del desayuno.
Poco después, y ya a los mandos, hablando con el bueno de Miguel Versys sobre la buena mañana que se estaba quedando. Aun no sabíamos lo que estaba por venir a este respecto.
Paradita para que los fumadores no se pongan nerviosos y afronten estresados las curvas que están por venir, y las pasadas que les hago. ¡Jaja! Y viendo la foto... Si al final va a tener Paco Carretillero razón y voy a ser un conflictivo. Aquí está la prueba de que siempre voy a la contra:¿Qué yo le pongo cosicas a la moto? Aun estoy en la edad de piedra en ese sentido. Mirar, mirar:
En los alrededores de La Puebla el grupo ya estaba hecho pedazos. Unos se habían pasado el restaurante de Almanciles, otros se pararon a tomar café, otros que no supimos pa donde tirar, y otros que diron la vuelta a buscar a los que se quedaron. Total, que por más que corrí no pillé a los de delante así que Miguel y yo paramos a esperar. Mientras tanto, los narcisistas como yo aprovechamos para retratarnos.
¿A que me queda bien?
Camino se Santiago de la Espada los tres escapados estaban esperando. Allí les informamos de que Salvador se había vuelto y que ya eramos sólo seis. No pasa nada, más espacio en las curvas y uno menos al que hacer exteriores. ¡Jeje!
Llegada a Los Collados de La Sagra. El hambre aprieta.
¡Qué contento se puso Javi Bandit cuando nos sirvieron! ¡Qué bien nos cuidamos!
¡Migas, claro que sí! Y es que mirar lo que pasó mientras el grupo de duros y aguerridos moteros descansaba de tanta curva y desconcierto:
¡Madre mía, madre mía, como jarreaba! Hubo hasta quien le preguntó al del bar que cuánto costaban las habitaciones porque la salida de allí se veía imposible. Cada vez la lluvia era más fuerte y hasta caía algo de granizo.
Pero al final, aprovechando un pequeño respiro en que llovía menos el grupo de valientes moteros duros y aguerridos, que alguno de ellos hasta ha ido a Los Alpes en moto y todo, tomó rumbo de vuelta a casa y, tranquila y cautelosamente, recorrierosn los 140 km que les separaban de su domicilio.
Nota del autor: A ver si Fuen se anima a madrugar que pueda hacer fotos en marcha y más entretenidas que estas.
Cuando descargue el GPS pongo el mapa de la ruta.
ResponderEliminarmenudas migas me perdí, a la próxima no me lo pierdo.
ResponderEliminar